La Ley Helms-Burton no engaña

En estos días de la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, la que pretende asfixiar a nuestro país, los cubanos respaldan firmemente los principios de la Revolución porque muy bien recuerdan cómo era antes la situación cuando las propiedades y las tierras eran del enemigo.

Y vuelvo entonces a la visión de nuestro Comandante Fidel Castro en un discurso pronunciado a coordinadores de cooperativas cañeras en el año 1960 en el que  enunció:
Están estas cooperativas integradas con las tierras que constituían las cañas de esa administración. Es decir, que además de los centrales azucareros norteamericanos,  eran propietarios de la fábrica y poseían además enormes extensiones de tierra dedicadas al cultivo de caña, con lo cual ellos no solamente eran dueños de las fábricas, sino también de la caña, aumentando así sus ganancias.
¿Cómo pretende el imperialismo volver a ocupar esas propiedades y tantas otras, cuando un pueblo enérgico consolida su soberanía y todo es para el bien común? No permitiremos jamás que nuestros recursos y economía estén en manos de quienes hace más de seis décadas sacamos de esta tierra y no tienen derecho a nada. ¿Quieren repetir la película de aquellos años? No lo aceptaremos, pues como bien expuso Fidel en ese propio discurso:
Aquellas cañas, que significaban jugosos dividendos repartidos entre los poseedores de las acciones de aquellas compañías en Estados Unidos; aquellas cañas, que significaban jugosos sueldos para los funcionarios extranjeros que administraban aquellas riquezas; aquellas cañas, que significaban fortunas para unos pocos, significaban para el hombre de campo, bohío de tierra, techo de guano, guardarraya, camino real, despotismo, parejas de Guardia Rural, plan de machete, robo, explotación, miseria, desesperanza, desesperación.
Inventa patrañas el enemigo para apretar al pueblo y con ello querer demostrar al mundo que el sistema socialista no es la vía del desarrollo, pero se equivocan. Cada día defendemos nuestros principios y con la guía de nuestro Máximo Líder, que jamás se equivocó con el enemigo, decimos bien claro que:
“Sobre ellos, únicamente sobre ellos, exclusivamente sobre ellos, caerá la responsabilidad de los problemas que están suscitando con sus provocaciones. Sobre ellos, y únicamente sobre ellos, caerá la responsabilidad, y nunca jamás sobre la Revolución. Porque el pueblo ha sido testigo de nuestra conducta, el mundo ha sido testigo de nuestra conducta, y el mundo, más tarde o más temprano, conocerá toda la verdad de Cuba”.
Todos los países conocen la historia de Cuba, sus convicciones, su accionar altruista frente a cualquier situación y jamás dudarán de nuestra Revolución. Y nuestro Fidel lo pronosticó para estos tiempos cuando dijo:
El mundo nos dará la razón, porque pocas veces en la historia de una revolución -de una revolución que tiene el respaldo que no ha tenido ninguna revolución en el mundo- se ha visto una provocación tan injustificable, se ha visto una maniobra tan claramente repudiable y condenable, se ha visto una provocación tan insólita, tan persistente; en un pueblo demasiado maduro, en un pueblo al que no se puede llevar como rebaño, engañado a ninguna parte; en un pueblo demasiado despierto.
Condenamos firmemente la Ley Helms-Burton y todas las que el imperialismo asume para lacerarnos económicamente. Este es un pueblo hijo de una Revolución victoriosa, nadie nos engaña y mucho menos nos confunde. Tenemos bien claras nuestras razones y esta Revolución ha cumplido sus promesas al pueblo. Defenderemos cada espacio de este territorio de manos mezquinas y acusamos ante el mundo las provocaciones de los Estados Unidos contra nuestra nación.

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE FIDEL CASTRO RUZ, PRIMER MINISTRO DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, EN LA CLAUSURA DE LA REUNION DE COORDINADORES DE COOPERATIVAS CAÑERAS, EN EL TEATRO DE LA CTC REVOLUCIONARIA, EL 10 DE AGOSTO DE 1960.

Tomado del periódico 26

Universidad de Las Tunas

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