Martí, el genio que es de “los pobres de la Tierra”

Las Tunas.- Conversar con el doctor en Ciencias Frank Arteaga Pupo, profesor titular de la Universidad de Las Tunas, sobre la figura y la vigencia de José Martí, es sumergirse en el universo apasionante de quienes siempre apuestan por Cuba.

Habitualmente intercambia de este tema con sus estudiantes, quizás por eso, nuestro diálogo en la amplia sala principal de la Biblioteca Provincial, resultó tan apacible.

“No fue preciso llegar a la Generación del Centenario y aquellos sucesos del año 1953 para que a José Martí se le reconociera como el Apóstol. Desde antes de que Fidel incluso naciera, ya la figura de El Maestro era reconocida y estudiada”.

Entonces hablamos de textos necesarios, escritos por valiosos investigadores, que dan una idea bastante completa del hombre que habitaba en ese cubano excepcional y, por supuesto, de la necesidad de acercar a las nuevas generaciones a su impronta.

Entre tanto “libro bello, de hermosura lingüística” nos detenemos en Martí, el Apóstol, la obra cimera de Jorge Mañach. El periodista de derecha que regaló para los tiempos un texto que es como un espejo de una etapa de la existencia del más universal de los cubanos.

Y entonces me atrevo a la pregunta:

¿Cuál es la magia para que José Martí alcance a todos, más allá de posiciones políticas o situaciones sociales?
“Martí pertenece a los pobres de la Tierra, siempre ha sido así. Tenía una especie de manía por los libros y, donde quiera que iba, llevaba su jolongo de textos.

“De ahí que su cultura, su perspectiva estética para todo lo que hacía, atento siempre a la belleza de las cosas como el asunto más serio de la vida, siempre resultara atractiva.

“Una persona que te escribiera lejos de lo grotesco, con esa estética ligada a lo sublime, es valorada por todos, independientemente de sus creencias o posiciones políticas, porque están frente a algo que vale la pena; lo mismo en crítica de arte, que historia, periodismo, pedagogía, diplomacia. Porque Martí es una suma de genios, en cualesquiera de esas facetas o profesiones, y en otras más.

“El lector con él se divierte, lo valora como algo que lo nutre, favorece su pensamiento con una base humanista, porque hay otra cosa también que converge y es un pensamiento ético cristiano.

“Considero que esas son algunas de las razones. Los que estamos con la Revolución, y entendemos todo lo bello que es el socialismo, vamos a su encuentro; y también lo hacen los que no, está claro que no tienen por qué pensar como nosotros y existen razones para que lo hagan de otra manera, pero respetan a Martí”.

Igual conversamos de doña Leonor, la madre amantísima que crió a varios nietos luego de la muerte de sus hijos y a la que no le reconocían, en los primeros años de la República, el salario que devengaban los familiares de los caídos como mambises en los campos de Cuba.

Y, poco a poco, el hijo de Leonor se volvió mito sin dejar de ser alguien ligado a los pobres de la Tierra.
“Fue un aglutinador, creía en la verdad por sobre todo. Acuérdate que la primera base del Partido Revolucionario Cubano (PRC) afirma que se funda para lograr, con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de Cuba y fomentar la de Puerto Rico.

“Pero fíjate, él siempre hablaba de todos los hombres, ese instinto de integrar prevalece en la política del periódico Patria, el órgano del PRC. La visión de unidad le acompañó en el exilio, en la preparación de la Guerra  Necesaria y se lee en su epistolario, con cartas que resultan extraordinarias”.

¿Cómo acercar a los jóvenes a Martí? ¿Existe un camino para eso?

“Tiene que ser el profesor, pero también la familia. Si la familia cubana se acerca más a Martí, sus hijos serán más martianos. Y nosotros requerimos de una familia que sea más martiana.

“Pero no es nada más ese núcleo, igual debe ser el contexto del barrio, del solar, la cuartería, como digo yo en las clases. La comunidad desempeña una función importante.

“Los medios de prensa deben estar en comunión, pero no por la jornada martiana, todos los años en enero, no hay que esperar hasta enero o mayo, es todos los días, porque José Martí es el Apóstol de la Patria.

“Tienen que ser también nuestros dirigentes. Cuando yo vi la carta que escribió Díaz-Canel después que profanaron esos jóvenes, que fueron criados en Cuba, los bustos de Martí, yo dije: “Amo ahora más a nuestro Presidente” porque es un texto hermoso. 

“Creo que los políticos también deben tomar parte en el asunto, si nuestros directivos no son martianos, ¿qué le podemos pedir a los niños?

“Tenemos que amar a José Martí. Y yo creo que es fácil, porque se deja amar. Ahí está la fuerza mayor, que sea el amor también nuestra respuesta, no veo otra manera”.

Tomado de Periódico 26

Universidad de Las Tunas
Alexis Ruíz Mulet

Alexis Ruíz Mulet

Profesor del Departamento de Comunicación Institucional Coordinador del grupo de Activistas de Opinión en las Redes Sociales Webmaster de las Universidad de Las Tunas, Cuba

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