Cuba: La victoria del talento y del esfuerzo, paisaje de una Revolución en el poder

Desde múltiples certezas, y también desde interrogantes que invitan a perfeccionar el trabajo en pos de un país que se emancipa, habló este miércoles el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante las conclusiones al IV Pleno del Comité Central del Partido.

Desde el Salón de los Plenos del Palacio de la Revolución, El Jefe de Estado dedicó sus primeras palabras a transmitir a los delegados un mensaje del General de Ejército, Raúl Castro Ruz, quien quiso que los participantes en la importante reunión supieran que él estuvo al tanto, observando todo el desarrollo de la misma, la cual, dijo, transcurrió muy bien.

A todos los miembros del Comité Central el General de Ejército envió un saludo, y les pidió dar por seguro que él estará en la Plaza este Primero de Mayo.

A propósito del movimiento de cuadros que fue el primer punto en la agenda del IV Pleno, Díaz-Canel Bermúdez extendió las felicitaciones a los compañeros promovidos, en reconocimiento a sus aportes en la defensa de la Revolución y el socialismo. Y seguidamente compartió con los delegados una pormenorizada explicación sobre el complejo contexto en el cual está inmersa Cuba.

El dignatario hizo referencia al mundo caracterizado por un escenario donde hay una construcción de hegemonía por parte del Gobierno de los Estados Unidos, la cual “se basa en toda una simbología del poder”: es una “guerra cultural y comunicacional que de manera perversa” el imperio ha estado imponiendo, y con lo cual -denunció el Jefe de Estado- se “ha estado afectando a varias sociedades”.

Según alertó el mandatario, “los factores de crisis presentes en los últimos años, acelerados por la pandemia, han elevado la enajenación social de los individuos, los egoísmos”, lo cual ha “provocado despolitización en las sociedades y eso es lo que explica”, dijo, proyectos “ya no solo de la derecha” sino de “una derecha ultraconservadora en la cual también proliferan hoy elementos del pensamiento fascista”.

El modo en que los gendarmes imperiales actúan impacta al planeta, y con particular fuerza a la Isla. Sobre la realidad que nos concierne el mandatario ofreció valoraciones, en primer lugar, sobre el bloqueo. Es una política, denunció, que “está en los propios documentos oficiales del gobierno de los Estados Unidos, en el famoso memorándum de Mallory; y recordemos una parte de su texto para traerlo a la situación actual y encontrar que ha existido toda una continuidad en ese pensamiento de la política norteamericana”.

Al mencionar parte del memorándum, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista trajo a colación las siguientes palabras: “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro,(…) el único modo previsible de restarle apoyo interno es mediante el desencanto y la insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades materiales, (…) hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba, (…) una línea de acción que, siendo lo más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y derrocamiento del Gobierno”.

Díaz-Canel recordó que a partir del 2019 se produjo un reforzamiento del bloqueo, el cual “ha tenido un impacto severo sobre la economía y la vida de nuestra población”. Y entre las acciones que arreciaron el cerco, mencionó “la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo en la última etapa del mandato de Trump, las medidas para privarnos de combustible, la suspensión de las remesas, la aplicación del Título III de la Ley Helms Burton, y las 243 medidas de Trump”, todo lo cual –analizó- ha “provocado un efecto muy dañino” para el comercio exterior cubano, para el acceso a los financiamientos, llevó al encarecimiento de las importaciones, y golpeó la capacidad de atraer capital para el desarrollo.

El bloqueo –apuntó el Presidente cubano- repercute en la disponibilidad energética, en los abastecimientos de alimentos, medicinas, en el transporte, en los insumos y en el nivel adquisitivo y de ingresos de la población; ha provocado inflación, altos precios e interminables colas. “Y a esto ahora, dijo, se le agregan en todo nuestro panorama nacional, los efectos de la sequía y los problemas que estamos teniendo de abastecimiento de agua en un grupo de comunidades”.

Por todo lo anterior, enfrentar la epidemia de COVID-19 se hizo muy difícil. Sobre tal realidad reflexionó el mandatario, quien hizo énfasis en ponerle rostro a ese sufrimiento y contar sobre el bloqueo que significa familias, niños, procesos productivos afectados, que entraña “problemáticas sociales que se incrementan producto de la perversidad de ese bloqueo”.

Sobre la agresividad con que los Estados Unidos se ha manifestado hacia Cuba usando las técnicas de la guerra no convencional, los laboratorios de intoxicación mediática, toda la campaña de desinformación, mentira, doble rasero e hipocresía se pronunció también Díaz-Canel Bermúdez; y reflexionó sobre cómo el conflicto entre Rusia y Ucrania es vivo ejemplo de manipulación mediática por parte del “gobierno de Estados Unidos, que no cesa en su empeño de expandir su dominio militar y hegemónico”.

Cuba como diana de esa agresividad imperial, y en específico el tema migratorio, fue asunto traído a colación por el dignatario, quien se remontó a los antecedentes históricos, a como antes del triunfo revolucionario de 1959 “eran muy contadas las visas que la Embajada de los Estados Unidos concedía a ciudadanos cubanos para emigrar a ese país, lo que constituía en aquellos momentos una aspiración económica de cientos de millones de personas en todo el mundo”.

Los trámites, recordó, eran prolongados y absolutamente rigurosos; y al que ingresaba ilegalmente, violando las leyes del país norteño, le esperaban la prisión o la expulsión del territorio. Con el triunfo de la Revolución los primeros en iniciar las salidas ilegales del país fueron los asesinos, los esbirros, los torturadores, los malversadores y ladrones de la derrocada tiranía que allí encontraron refugio: “El ingreso para ellos fue sin obstáculo alguno, y toda persona que saliera ilegalmente de Cuba con cualquier pretexto se hizo norma”.

En 1962 el gobierno de los Estados Unidos, argumentó el Jefe de Estado, suprimió abruptamente los vuelos normales y las salidas legales del país. Cientos de miles de personas, dijo, perdieron el vínculo con familiares residentes en el país del norte; entre ellos, padres que habían enviado a sus hijos por la campaña falsa de la Patria Potestad.

La política de entonces, que se ha ido repitiendo en el transcurso de estos años, dio lugar a sucesivas crisis migratorias, reflexionó el mandatario, quien no pasó por alto que cada vez que los Estados Unidos incumple los acuerdos migratorios, cierra las vías legales para emigrar y así recrudecer el bloqueo económico contra Cuba.

Desde el año 2017, denunció, el Gobierno de los Estados Unidos incumple unilateral e injustificadamente la obligación suscrita en 1994 de asegurar la migración legal a ese país de un mínimo de 20 mil cubanos por año. Más adelante el Presidente enfatizó que “Cuba ha cumplido con exactitud sus compromisos con los acuerdos migratorios, y con la ayuda del pueblo seguiremos cumpliendo y evitando en todo lo posible la emigración ilegal, insegura y desordenada”.

“Es positivo -valoró el dignatario- que se hayan retomado las rondas de conversaciones migratorias, pero ello no es suficiente. Estados Unidos debe cumplir sus compromisos con los acuerdos migratorios vigentes”.

El trato hipócrita y de doble rasero al tema de los derechos humanos por parte del gobierno estadounidense hacia la Isla también fue abordado por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista. Ante los delegados al IV Pleno recordó que el gendarme imperial “declara a diario que los derechos humanos de nuestro pueblo son la prioridad de su política hacia Cuba, y al mismo tiempo pretende provocar deliberadamente el colapso de la economía de todo un país, poniendo en peligro el sustento cotidiano de su población. Es difícil no darse cuenta de la incoherencia e hipocresía entre sus declaraciones y acciones”.

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Universidad de Las Tunas

Risel Fernández Mora

Profesor del Departamento de Comunicación Institucional Coordinador del grupo de Activistas de Opinión en las Redes Sociales Webmaster de las Universidad de Las Tunas, Cuba

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