Carlos A. Suárez Arcos, un catalejo al interior de Cuba

Líder de un proyecto que él mismo ha denominado como ente de nueva creación, Carlos Alberto Suárez Arcos es un hombre dado a la palabra y el análisis, mas estos pilares que avalan su doctorado en Ciencias Filosóficas se traducen en acción cuando se trata de asegurar políticamente procesos que son estratégicos para el desarrollo del país, como es el caso de la educación superior.

Conversar con él sin llamarle “profe” es prácticamente imposible, su gestualidad, elocuencia y expresividad, que logran por estos días sobreponerse al distanciamiento físico y al uso del nasobuco, dan fe de que Carlos es un sujeto inquieto y apasionado.

Lo mismo dentro de las aulas impartiendo las clases a sus “muchachos”, que en su vida personal, en las redes sociales con una participación oportuna y dinámica, o desde el Observatorio Social de la Universidad de Las Tunas (OSULT), sitio desde donde se realiza una mirada a los procesos sustantivos que ocurren al interior de la institución y las posibles implicaciones que estos tienen.

Por eso, ante la quimera que implica resumir los aprendizajes que deja en Cuba el enfrentamiento al nuevo coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, es válido el diálogo con el profe Carlos y con esto, una especie de colofón al seguimiento constante que el OSULT ha dado a la enfermedad desde aquel 11 de marzo en que se confirmaron los primeros contagios.

Lecciones aprendidas en el orden epidemiológico, económico, comunicológico y social, permiten realizar lecturas a casi cuatro meses de iniciado este fenómeno sin precedentes para Cuba y el mundo.

Y la mención al Comandante Fidel Castro Ruz habla del legado de un pensamiento estratégico, herencia que según Suárez Arcos permitió a esta pequeña isla del Caribe tener capacidad de previsión, usar de forma rápida y efectiva las potencialidades de la industria biofarmacéutica y organizar toda una maniobra de enfrentamiento a la COVID-19 en la que cada sector hizo su parte.

“Resulta tremendamente interesante que un país pequeño, pobre y bloqueado como el nuestro, a la altura de la sexta semana haya logrado partir la curva de contagios que iba en ascenso, aunque en contraste con estas fortalezas sanitarias la COVID-19 haya sacado a la luz algunas asignaturas pendientes que como sociedad aún tenemos, y esas son las indisciplinas sociales”.

El profe Carlos hace un repaso, ha pedido una hoja en blanco y un bolígrafo por si necesitara anotar algo u organizar las ideas, mas parece que lo ha hecho en la mente, porque de inmediato añade que el Observatorio Social también ha puesto su mira en la manera en que se distribuyen los productos y en la necesidad de mantener el racionamiento como un principio metodológico de la dirección del país.

La cita ahora es al Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro Ruz, cuando dijo que eran “tan importantes los cañones como los frijoles”, y con esto abre fuego a un tema que no puede convertirse en consigna del momento porque hubiera sido excelente que la misma respuesta que ha dado ante la COVID-19 la industria biofarmacéutica la hubiese dado la producción de alimentos.

Adaptada a vivir en situaciones de contingencia y a resistir las más disímiles etapas y regulaciones, esta nación tiene que agotar todas las capacidades de planeación, evitar aglomeraciones, descentralizar los productos y mantener la vitalidad del sector agroalimentario hoy y más allá del enfrentamiento a la COVID-19, agregó el investigador.

El equipo multidisciplinario que integra el Observatorio trabaja en la realización de un artículo que bajo el título “COVID-19: del enfrentamiento epidemiológico al enfrentamiento político comunicológico”, busca abordar cómo desde la presencia de los primeros casos positivos a la enfermedad y en medio de todos los esfuerzos por mantener preparada e informada a la población, persiste la desinformación.

En la medida en que tengamos una sociedad mucho más informatizada debe estar también informada, sentenció el investigador de la Dirección de Marxismo Leninismo de la casa de altos estudios tunera.

Dijo que José Martí para hablar de palabras certeras y el grupo Buena Fe para reconocer que un país como Cuba, “un chispazo de tierra en el mar” ha hecho una actuación meritoria si de sistema de salud, ejercicio de gobernabilidad y labor internacionalista se trata.

El diálogo deja claro que el sentido y la razón del Observatorio Social de la Universidad de Las Tunas “es mantener esa visión crítica constructiva de los procesos, respaldar de forma teórica las investigaciones del centro y monitorear todos los ataques que desde diferentes plataformas se realizan contra la educación superior, pero en esencia contra lo más valioso que tiene, sus jóvenes”.

“A la normalidad que regresará Cuba, afirmó el investigador tunero, no será la nueva normalidad a la que regresarán otras naciones, será una normalidad doblemente entrecomillada, porque si bien la Organización Mundial de la Salud ha advertido que quizás toque a la humanidad aprender a convivir con la COVID-19, a esta isla le tocará además seguir batallando y venciendo frente las absurdas decisiones del gobierno de Estados Unidos que pretende cortar nuestras alas, y aún no puede”.

Tomado de ACN

Universidad de Las Tunas
Alexis Ruíz Mulet

Alexis Ruíz Mulet

Profesor del Departamento de Comunicación Institucional Coordinador del grupo de Activistas de Opinión en las Redes Sociales Webmaster de las Universidad de Las Tunas, Cuba

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