Fidel rememorando el Asalto al Cuartel Moncada hace 20 años en la Mesa Redonda

ntervención del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Mesa Redonda sobre los sucesos del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos M. de Céspedes el 24 de julio de 2000

Fidel: El problema es que yo, estaba oyendo la Mesa redonda como todos los demás por la Televisión, pero yo no sabía que ustedes iban a abordar estos temas y de repente veo que tú hacías una pregunta; uno hace una interpretación, otra hace otra, y entonces yo me quede pensando, caramba si yo estoy aquí todavía yo puedo decir, yo puedo decir alguna de las cosas que pasó o algunas de las ideas, algunas concepciones. Por eso vine rápido, por el radio venia oyendo el programa, solo un pedacito aquí no oí cuando tuve que tomar el elevador para llegar acá, más o menos y sentí deseos de haber estado aquí desde el principio, pero yo no sabía que ustedes iban a tomar estos temas y estos detalles.

Me decidí a venir, me senté allí y después cuando ustedes hicieron un alto vine para acá. De lo que oí, me parece que faltan algunos elementos.

Pedro sabe más detalles que yo de la Sierra Maestra y también ha estudiado todo esto, sabe los nombres y eso. La concepción estratégica ustedes la plantearon aquí, ese es un punto que yo vaya, pienso que conozco bien. Hay algo que no se ha dicho por ejemplo que todos nosotros íbamos vestido de militares, alguien lo dijo? (…) esa es la parte que no oí yo. Porque la concepción está muy asociada, a la idea que nosotros tenemos de usar el factor sorpresa total. Fue verdaderamente difícil, sumamente difícil que hiciéramos lo que hicimos, sin que hubiese ocurrido un solo fallo; es decir, desde que organizamos el Movimiento, desde que adquirimos las armas, desde que las trasladamos, en 24 horas trasladamos el grueso de las armas y Melba y Haydee fueron las principales responsables. Porque aquello era en maletas que se trasladaban las armas, iban por tren fundamentalmente. Allá con Renato lo coordinaban, todo, pero hubo un momento, unas maletas que estaban tan pesadas por ahí es que esta la anécdota o la historia de que unos soldados en la terminal de Santiago de Cuba ayudaron a Yeye y a Melba a cargar una maleta que pesaba mucho, tu sabias eso? Pero como dice Pedro no hay tiempo para contar cosas, ese detalle es muy importante para nosotros, íbamos a darle una sorpresa total y se hizo todo se puede decir, durante meses para la sorpresa total.
Estaban preguntando cómo es la concepción: cuando se produce el Golpe de Estado, nosotros pensábamos que todo el mundo se iba a unir, para luchar contra Batista, parecía lógico, parecía elemental y entonces nosotros empezamos a prepararnos. Yo tenía unos cuantos amigos y empecé a trabajar con ellos dentro de la juventud ortodoxa, que yo conocía bastante gente. Empiezo a organizar digamos, grupos de combate, células de combate pensando que un día habría una unidad. La idea era participar con los demás en el derrocamiento de Batista, más que desde el primer día, ya habíamos tenido un plan, empezamos a organizar y a organizar y a organizar. Y con el transcurso del tiempo, que pasaban los meses de un trabajo intenso, habíamos organizado y entrenado mil doscientos hombres.

Yo me reunía en la oficina de Prado 109 porque allí entraba y salía todo el mundo -la policía temía a Batista y compañía-, Aureliano también; porque ellos tenían relaciones. Prío tenía dinero para armas, relaciones con algunos jefes militares y ellos empezaron a organizar suministros. De mí no querían ni saber por las denuncias que yo había hecho en el periódico Alerta, las semanas anteriores al golpe, incluso me querían acusar o trataron de acusarme como responsable del Golpe; y después que murió Chibas, que se suicida en un momento de depresión, porque le había hecho unas denuncias sobre unas fincas en Guatemala a un dirigente político, ese día entra Aureliano, un hombre hábil en la polémica y le exigió que lo probara y bueno indiscutiblemente que Chibas no tenía las pruebas. El recibía esa información, alguien le dio esa información y en su hora radial de las 8 de la noche, los acuso, lo acuso y pruébalo, pruébalo. El no pudo aportar las pruebas, en consecuencia lo ridiculizaban, ya salía en las caricaturas y cuando uno tiene un momento de depresión y en su hora de Radio terminando el programa, se da un disparo, queda muy grave, muere algunas semanas después.

Más adelante digo caramba, hay que ir a Guatemala y me dedique a buscar todas las fincas. Ya yo estaba graduado, en los registros de propiedad y en las notarías me puse a buscar todas las pruebas de todas las fincas y todos los negocios que esta gente habían hecho; pero con todos los datos no era una manera de rebatirlo. Por ahí andan, creo que los periodistas se lo repartieron una vez y el día del golpe que, la madrugada del domingo para el lunes, salía el cuarto artículo en que tenía todos los datos de cómo Prío y Paco Prío y toda aquella gente habían comprado las tierras que están, donde hoy está la Plaza de la Revolución. Por ahí está el barrio de La Pelusa; miles de gente me fueron a buscar un día para que yo los defendiera y yo los defendía. Llegué al Ministerio de Obras Públicas en el momento en que iban a firmar ya, le iban a dar como $50 pesos; nadie firmó y empezó una lucha.

Leer más en Cubadebate

Universidad de Las Tunas
Alexis Ruíz Mulet

Alexis Ruíz Mulet

Profesor del Departamento de Comunicación Institucional Coordinador del grupo de Activistas de Opinión en las Redes Sociales Webmaster de las Universidad de Las Tunas, Cuba

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*