Un enamorado de la pedagogía en Las Tunas

Más de 40 años como educador han sido suficientes para que José Ignacio Reyes González mantenga una relación de amor y consagración con la pedagogía.

De su Habana natal llegó a Camagüey a muy corta edad y luego se fue a Las Tunas, donde ha echado raíces, donde ha encontrado el espacio ideal para enseñar, investigar, crecerse como profesional.

Por tres décadas el mundo de la educación superior lo ha atrapado y le ha traído muchas alegrías; una de ellas muy reciente: la confirmación de haber obtenido el Premio Nacional de Pedagogía 2020, una sorpresa que, también, ha colmado de orgullo a la comunidad universitaria tunera.

José Ignacio es graduado del tercer contingente Manuel Ascunce Domenech, en 1979. Esos primeros encuentros con la labor del maestro fueron durante su formación en la filial pedagógica Orlando González que inicialmente pertenecía a la Universidad de Camagüey y, más tarde, a la Universidad Pedagógica José Martí de esa provincia. Una vez egresado fue a trabajar al instituto de perfeccionamiento educacional en Guáimaro.

“En casa les gustaba la idea de que fuera médico, y a mí por momentos me interesó la arquitectura. Pero, tenía una hermana que era profesora; verla en su labor diaria me llamó mucho la atención y me incliné por el magisterio. Para escoger la especialidad tenía cierta contradicción; me interesaba la historia y la matemática, dos áreas completamente diferentes. Terminé apostando por la historia, la que me fue enamorando más con el paso del tiempo.”

A la antigua filial pedagógica de la Universidad de Holguín en Las Tunas llegó a través de recomendaciones de unas amigas que le hablaron de una plaza vacante. En aquel entonces, “la filial tenía pocas carreras y había muchas cosas por hacer. Poco a poco me fui comprometiendo con el entorno tunero, con las amistades que aquí hice y decidí quedarme. Fue aquí también donde me aprobaron mi tema de doctorado y logré este título académico en la década del 90.”

José Ignacio ha visto crecer a la casa de altos estudios; primero, al pasar a ser Universidad Pedagógica Pepito Tey y después el proceso de integración. Durante esos años, ha acompañado su labor como docente con otras responsabilidades: jefe de la carrera de Marxismo- Leninismo e Historia, asesor del vicerrector de pregrado, director del centro de estudios pedagógicos. y presidente de la comisión de grado de la universidad, cargo en el que todavía se mantiene.

Junto al pregrado, en el que ha formado parte del claustro en varias carreras, ha estado vinculado a posgrado en la Maestría de Ciencias de la Educación y el Doctorado en Ciencias Pedagógicas, acreditado de Excelencia por la Junta de Acreditación Nacional, y del cual es su coordinador.

Son muchas las emociones que lo acompañan en todo este tiempo en el que ha ayudado a formar a profesionales y, sobre todo, a seres humanos. Que lo encuentren por ahí sus alumnos y ver cuánto han logrado es una experiencia que lo reconforta. Por eso la noticia de su más reciente premio vino con alegría doble; uno de sus pupilos, el Doctor Manuel Sánchez, fue galardonado como investigador novel.

Sorpresa es la palabra que menciona José Ignacio una y otra vez cuando hace referencia a este reconocimiento. “El Premio Nacional de Pedagogía es añorado por cualquier profesor. Había estado nominado en otras ocasiones, pero en esta en particular no me lo esperaba. Con tantos educadores que existen en el país es muy difícil alcanzarlo. He pensado mucho en mis padres y qué pensarían de una noticia así. A ellos, que tan orgullosos estuvieron siempre de mí, les he dedicado este premio y también a la Doctora Rita Marina Álvarez de Zayas, quien me inició en el mundo de la investigación.”

Aunque la trayectoria ha sido larga y provechosa, siente que todavía le quedan pendientes. El concluir su Doctorado en Ciencias es uno de los más importantes. El estudio con el que es optante incluye una sistematización de las teorías y prácticas que ha desarrollado en su área principal, la didáctica de la historia.

La tenacidad es una característica con la que se autodefine. Es la que lo ha llevado hasta aquí y la que le permitirá, desde esta ciudad que lo ha acogido, seguir haciendo por la pedagogía, la ciencia que le conquistó para toda la vida.

Universidad de Las Tunas

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