Fidel en V Congreso PCC: “Con más seguridad que nunca de que nuestro pueblo preservará las cosas que más ama”

Un discurso más, pero con el consuelo de que será el último del congreso, y si la otra vez hablé casi siete horas —lo peor de todo, sin darme cuenta de que pasaban las horas, y gracias a la infinita paciencia de ustedes—, en esta ocasión seré lo más breve posible.

Es difícil a estas horas decir algo que no se haya dicho a lo largo de este proceso y al final ya, desde que se inició este congreso, o que no esté planteado en las distintas resoluciones; además, han sido tres días de intensísimo trabajo para todos y de poco descanso, trabajo no físico, trabajo mental, trabajo emotivo, y eso desgasta energías y merece tomarse en cuenta.

Como ustedes ven, hemos discutido todo lo posible. Realmente nos hemos ganado el salario, sin estímulo material, pero sí con muchos, muchísimos estímulos morales; y hemos trabajado más de cuatro horas, tal vez hasta bastante más de ocho. Solo el primer día, con el primer discurso, ya fue casi una jornada completa —nos hace falta que ocurra así también con el trabajo en general.

Ha sido fecundo. En todos los congresos siempre se aprende mucho, muy especialmente en un congreso del Partido; no precisamente en los tres días del congreso, sino en los meses y meses que dura su preparación, en las infinitas reuniones, asambleas, análisis y estudios que se hacen.

En este congreso se ha trabajado duro, muy duro, antes de llegar al Palacio de las Convenciones; y no solo nosotros hemos aprendido, sino también el pueblo, porque todo el pueblo participó en la discusión del documento político fundamental y ha recibido mucha información por todos los medios disponibles.

Precisamente en los días del congreso a uno le queda siempre la insatisfacción de ese inmenso tesoro de conocimientos y de experiencias que se deja de recibir, porque resulta materialmente imposible que intervengan todos los compañeros que desean hacerlo y que tenían, sin duda, sobre infinidad de temas, mucho que decir y mucho que enseñar.

Esa es la tragedia, ver cómo el tiempo pasa veloz y las solicitudes de palabra se amontonan. Es inevitable pensar en los compañeros que querían decir algo y no pudieron decirlo aquí, aunque lo hayan dicho en otros momentos del proceso.

Vimos cuántas cosas magníficas se dijeron, cuántos ejemplos son capaces de trasmitir los compañeros que hablaron, qué honda impresión causaron muchas de las intervenciones. Vale la pena haber tenido el privilegio de escucharlas.

Si venía uno nuevo a decir algo, siempre nos impresionaba. Así ocurrió hasta el final, como cuando habló el compañero que nos explicó el trabajo de las empresas del MINFAR. Con qué precisión, con qué seguridad, con qué claridad; en los breves minutos que le dieron, nos dijo cosas que realmente estimulan, que tienen valor económico, político; pero no solo valor económico y valor político para nosotros, sino que tienen desde el punto de vista ideológico un valor universal, ahora más que nunca, porque cada cosa que se diga vale no solo por su contenido, sino por la oportunidad, por el momento en que se dice. Hoy el socialismo y las ideas revolucionarias necesitan más que nunca de ese aporte.

Decía que cuánto hemos dejado de recibir a causa del tiempo; pero también pensemos en cuánta experiencia se ha acumulado. Si somos capaces de emplearla bien, ¿qué cosas no podríamos hacer? Eso vale mucho. Sí, falta petróleo, faltan divisas, faltan muchas cosas; pero lo que se ha acumulado en la cabeza de nuestros compatriotas, y en especial de nuestros militantes, ¿con qué puede compararse, cuánto vale? Eso sí que no puede ir a comprarse en ningún mercado, eso no tiene precio. Y en eso sí somos millonarios, tenemos más dinero que esos millonarios de que hablaba, algunos de los cuales tienen hasta 40 000 millones. Y son conocimientos para hacer millonario al pueblo. Luchamos no por crear millonarios individuales, sino por convertir en millonarios a todos los ciudadanos. Ahí tenemos uno de los importantes instrumentos.

El capitalismo es un sistema que trata al hombre cual si fuera una especie diferente, cual si fuera un animal, movido solo por egoísmo y por instinto. El socialismo apuesta a que el hombre sea hombre, actúe como hombre y sea capaz de hacer cosas como esas. ¿Es acaso un sueño? ¿Es acaso un imposible? ¿Podemos tener tan bajo concepto de la especie humana que consideremos un imposible hacer aquello que comprendemos, que valoramos, que necesitamos hacer, que podemos hacer?

Insistía por eso en la experiencia de algunas empresas. Ojalá hubiéramos podido preguntarles a muchos más compañeros; y experiencias no solo de compañeros militares, sino también civiles que en otros lugares se han alcanzado; en el níquel, por ejemplo, las van alcanzando, en materia de organización y racionalización, porque esas experiencias también se han ido extendiendo, y los compañeros, en la medida que las tareas son difíciles, han ido recogiendo las mejores y las han ido trasmitiendo.

Hay muchos centros de salud, muchas escuelas, muchos centros de producción y servicios y muchos lugares, en todas partes y cada vez más, donde los colectivos están trabajando con una gran consagración y con una gran eficiencia, podemos decir, o una gran búsqueda de eficiencia, en medio de dificultades de todo tipo.

¡Qué buena frase aquella de que cada UBPC necesita un traje a la medida! Eso está asociado realmente con los climas diferentes, los suelos diferentes, por aquello también que dijo Ramón —creo que fue Ramón— de que cada caña requiere su tierra y cada tierra requiere su caña.

Nosotros estamos trabajando y probando una vacuna contra el SIDA, pero hay muchos laboratorios en el mundo, muchos países buscando vacunas contra el SIDA; claro, países desarrollados, fundamentalmente. En ese campo estamos a nivel de los países desarrollados. Hay que insistir siempre en la necesidad no de inventarlo todo, pero sí debemos estar informados de todo. Ahora existe Internet, cualquier información se puede obtener en cuestión de minutos de cualquier parte del mundo; un científico nuestro en un centro de investigación puede buscarla lo mismo en China, que en Japón, que en cualquier otro lugar, y eso sí que no se puede bloquear. No nos pueden bloquear la obtención de conocimientos.

Luego, sí podemos buscar la caña para cada tierra, y cada tierra para la caña. Y estoy seguro de que si nosotros aplicamos los métodos más correctos es posible que no haya que cerrar ni un solo central; si empleamos los métodos de gestión, dirección, administración, la técnica, con más lluvia o con menos lluvia. Aquí se ha demostrado cómo una buena administración, un buen empleo de métodos es capaz de producir eso que se llama ganancias, aun en lugares donde la caña no tiene mucho más de 50 000 arrobas por caballería, se ha demostrado. No creo que haya un solo lugar de Cuba en que aplicando las técnicas correctas y trabajando bien no puedan producirse 75 000, 80 000; pudiera decirse que 100 000 casi sería el límite inferior de la peor tierra, con una buena estructura de cepas, todo eso. Sobre este tema se discutió bastante. Hay armas, disponemos de armas para ello.

Los problemas climatológicos se agravan, hay más calor, eso es incuestionable, se eleva la temperatura, habrá que adaptar muchas plantas a esas temperaturas. Primero que todo, tenemos que adaptarnos nosotros a esos calores, los calores de julio y de agosto, a la sombra, para muchas personas y para casi todo el mundo eran insoportables. Tenemos que adaptarnos nosotros y tenemos que adaptar las plantas, los animales; para eso está la inteligencia, afortunadamente el hombre tiene inteligencia, ya anda explorando los espacios y ya casi juegan allá en el espacio.

Todos hemos leído noticias sobre la estación Mir, no se sabe cuántos problemas han tenido y allá están encantados, hasta chocaron en el espacio, que es la primera vez, por una nave que no atracó bien allí en la estación. Y el próximo siglo verá cosas extraordinarias en todo lo que se refiere al espacio y a la exploración de los planetas que rodean nuestro Sol. Ya se habla, incluso, de hacer en el próximo siglo instalaciones en la Luna, instalaciones en Marte, colonias en esos lugares. Menos mal que no hay indios, porque si no estaría repitiéndose la historia de la colonización del espacio. Pero, ¡cuidado!, que puede surgir la propiedad privada y empezar a registrar allí los pedazos de Marte o de otros planetas; pero se habla ya incluso de establecimientos humanos, se habla seriamente y se hacen investigaciones con ese objetivo.

Algunas de las investigaciones que hemos hecho nosotros, y se han publicado, tengo noticias de que se han utilizado en vuelos espaciales, en los intentos de producir algunas plantas, utilizar algunos materiales; algunas de las cosas por las cuales no hemos recibido nada, pero nos alegramos, nosotros también nos beneficiamos de los avances que obtienen otros en el campo de la ciencia.

Espero que esa locura de parcelarlo todo no ocurra, como ocurrió en la Antártida. La Antártida se la repartieron en pedazos unos cuantos países; allí no puede vivir nadie, allí no vivía nadie, pero la repartieron. Hay que procurar que las ideas avanzadas, las ideas justas marchen más rápidamente que todas esas investigaciones, no vaya a ser que nos privaticen todo el sistema solar, todos los planetas. Hay otros sistemas que están más lejos, ya eso es otra cosa, todavía nadie se imagina cómo podrá viajarse a una velocidad casi igual a la de la luz y si eso es posible, todavía es algo que pertenece a la imaginación y a la ficción.

Pero ya estamos en vísperas de grandes avances científicos. Utilicemos la ciencia como recurso en esta lucha, en esta batalla para enfrentar los problemas, incluso los problemas energéticos, uno de los mayores; en la lucha contra la contaminación. Una de las cosas preocupantes es que el sistema imperialista y capitalista —como dije el primer día— conduce al mundo hacia el abismo de la contaminación, que puede hacer irrespirable el aire, que puede envenenar los mares, ríos; muchos están en parte envenenados y dejan de ser fuentes de alimento, fuentes de salud.

Los problemas del agua que tiene el hombre ya y que va a tener en los años futuros son tremendos. Cada vez se toma más conciencia en el mundo de estos problemas; incluso, hasta las hidroeléctricas, como decíamos, tienen tremenda oposición. Es el caso que se hablaba del Toa, y explicaron que hay unas reservas biológicas allí, y no se sabe lo que pierde el hombre cada vez que desaparece una especie de animal o de plantas, o se pierde un hermoso paisaje.

Es cierto que se están creando especies nuevas. Pero es un crimen terrible, antes había tanta selva, tanto bosque que no se preocupaban; hoy se están agotando y a un ritmo creciente se pierden millones y millones de hectáreas todos los años, así que hay más conciencia de estos problemas del envenenamiento y la liquidación del medio natural de vida del hombre. Hace 30 años casi no se hablaba de eso en el mundo, solo algunos precursores, hombres de larga vista; hoy hay una conciencia creciente en el mundo.

En el planeta, actualmente en cuestión de horas se viaja de un extremo a otro, las comunicaciones tienen una velocidad tremenda, se hace cada vez más pequeño. Todo eso tiene muchas cosas positivas, desde luego. Nosotros como revolucionarios y como marxista-leninistas, como martianos, no podremos ser enemigos del progreso, ni del acercamiento entre los pueblos y entre las naciones. ¡Ojalá el mundo fuera una sola familia! Con lo que no estamos de acuerdo es con un mundo bajo la hegemonía del imperialismo y del capitalismo; un mundo de explotación, de injusticia de todas clases.

Estamos conscientes de que la población del mundo pobre crece constantemente. Cada día constituye una parte mayor de sus habitantes. Si hoy es un problema de ideas, de conceptos, para las futuras generaciones, para los que van a vivir ya en el otro siglo, en qué mundo van a vivir. Y la conciencia del hombre tiene que reaccionar y está reaccionando en todas partes.

Bastaría ver lo que ha ocurrido con la fecha del 30 aniversario de la caída del Che, cómo se conmemora, cómo se le respeta. Se ve un despertar de la conciencia, simpatías con todas las ideas que él representó, con todas las virtudes que llevaba en sí, el tipo de hombre que representa, y eso se ve en cualquier parte.

Ahora, ya expliqué, los defensores del sistema capitalista e imperialista tendrán que irse desilusionando cada vez más con los desastres que han ocurrido en muchas partes. Sus ideas se están desprestigiando, y no podrán conquistar a nadie. Podrán comprar a mucha gente, podrán corromper; pero no podrán persuadir, no podrán conquistar el corazón y la mente. Por eso son tan importantes las ideas, más que nunca, porque ellos quisieran que las mentes no despierten. Quisieran envenenarlas de todas formas para que la gente esté confundida, para que la gente no reaccione, y la gente va reaccionando cada vez más.

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Universidad de Las Tunas
Alexis Ruíz Mulet

Alexis Ruíz Mulet

Profesor del Departamento de Comunicación Institucional Coordinador del grupo de Activistas de Opinión en las Redes Sociales Webmaster de las Universidad de Las Tunas, Cuba

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