Cuba en Datos: El rebrote más peligroso

A justo un mes de que el calendario marque el primer año de que la vida de todos los cubanos se trastocara, con el reporte de los primeros casos de COVID-19 en el país (11 de marzo de 2020), aún no parecemos haber interiorizado que “aprender a vivir con el nuevo coronavirus” no significa negación del riesgo, pérdida de la percepción del peligro y la amenaza que representa, temeridad, inercia o continuar el curso “normal” de la vida.

Hace 11 meses que la normalidad es otra y la cotidianidad requiere, necesariamente, de altas cuotas de responsabilidad individual y colectiva. Y en ese aprendizaje obligatorio de conocer al virus que nos acecha, tener claridad de que lidiar con él implica seguir rigurosamente protocolos y medidas sanitarias establecidas, continúa siendo la única garantía de éxito.

Apegarse a las acciones que está comprobado funcionan: ese es el imperativo para cada individuo, desde el interior del hogar hasta el más grande de los centros laborales. Porque vale aclararlo, no es este un deber exclusivo de la ciudadanía, sino de cada institución, aunque por supuesto, estas están conformadas por las personas.

Tampoco ceñirse a los protocolos es deber único del sector salud. La COVID-19 es un problema sanitario, pero cuyas implicaciones e impacto rebasan las fronteras hospitalarias y tocan cada ámbito de la vida. De ahí que frenar su contagio es, aunque parezca manido decirlo, un asunto de toda la sociedad, sus estructuras e instituciones.

En agosto del pasado año, el reporte de 93 contagios de COVID-19, entonces la cifra más alta desde que inició la epidemia del nuevo coronavirus en Cuba, disparaba alarmas. Seis meses después, los contagios— luego de haber tenido un descenso sostenido en los últimos meses del 2020— volvieron a dispararse, y esta vez rebasaron en una jornada los 500 y 800 casos en más de una ocasión.

Al cierre del 31 de diciembre de 2020, habían resultado positivas a la COVID-19 en Cuba, 12 056 personas. Hoy esa cifra asciende a 35 772 personas. Es decir, de enero a la fecha la cifra de contagios superó el acumulado de casos de todo el año 2020 y un mayor grupo de personas llegó a estados graves y críticos. El último parte del Ministerio de Salud Pública señalaba que hoy se atienden en las terapias intensivas 73 pacientes confirmados, de ellos 36 críticos y 37 graves, la cifra más alta hasta el momento. Las muertes tampoco han sido pocas. Se acumulan un total de 253 fallecidos para una letalidad de 0,71 %.

Según dio a conocer el ministro de Salud Pública, José Angel Portal Miranda en el Grupo Temporal de Trabajo para la Prevención y Control del nuevo coronavirus, en los últimos 15 días fueron diagnosticados en Cuba 11 942 casos positivos a la enfermedad, para una tasa de 106,76 por cada 100 mil habitantes. Mantienen los indicadores más elevados (de la tasa) las provincias de La Habana, Guantánamo, Santiago de Cuba y el municipio especial Isla de la Juventud.

Dijo el titular que hay reportados casos positivos en 80 municipios del país; y  la mayor dispersión del nuevo coronavirus está en La Habana (en sus 15 municipios), en la provincia de Pinar del Río (en ocho de sus once municipios), y en la de Ciego de Ávila (en siete de sus diez municipios).

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Universidad de Las Tunas
Alexis Ruíz Mulet

Alexis Ruíz Mulet

Profesor del Departamento de Comunicación Institucional Coordinador del grupo de Activistas de Opinión en las Redes Sociales Webmaster de las Universidad de Las Tunas, Cuba

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