Hazañas de la Revolución Cubana: La Batalla por el sexto grado

Durante los primeros años de la Revolución el proceso educativo continuó, todo para lograr elevar el nivel de conocimientos del pueblo y tener condiciones para la construcción de una nueva sociedad.

La batalla para que la población adulta obtuviera el 6to grado representó un inmenso esfuerzo. Después de lograr erradicar el analfabetismo en un año, se elaboraron programas por el Ministerio de Educación para el seguimiento del estudio y no quedarse en ese paso inicial de la educación. Se incorporaron los adultos, no obstante, estos no siempre terminaban, y muchas veces abandonaba en el primer año, pues les representaba un esfuerzo personal.

Al efectuarse el XIII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba en el año 1973, presidido por Fidel y el experimentado dirigente sindical Lázaro Peña, se expuso la necesidad y las amplias posibilidades para la elevación constante de los niveles educacionales, como requisito indispensable para incrementar la productividad del trabajo, el fortalecimiento de la conciencia socialista, comunista y el desarrollo económico del país.

En la Resolución de dicho Congreso, acerca de la capacitación cultural y técnica, se tomó como primer acuerdo que establecía “una atención especial que todo trabajador, no importa la edad, si posee disposición y condiciones, se mantenga incorporado de una forma u otra, aprendiendo o enseñando, a la gigantesca labor educacional que lleva a cabo nuestro Gobierno Revolucionario”(1)

Ya los sindicatos habían detectado que existía un gran número de trabajadores hombres y mujeres que no habían terminado el 6to.grado, situación que impedía su capacitación técnica y profesional para avanzar en el desarrollo económico.

Para saber cuál era la extensión de la tarea para lograr que todos los trabajadores tuvieran el 6to nivel de enseñanza, como otro paso de avance en la educación, se procedió a efectuar un censo por los sindicatos en todos los centros laborales del país. El resultado fue que alrededor de un millón de trabajadores no habían cursado este grado, a pesar de los programas que se habían implementado por el Ministerio de Educación.

El siguiente paso del movimiento sindical fue proceder a implementar un programa para que con este se lograran los conocimientos de hasta 6to grado. Un equipo de pedagogos encabezado por Raúl Ferrer, connotado especialista en el tema lo llevó a cabo.

Se sabía que estaba establecido por el Ministerio de Educación que las aulas debían ser reconocidas por dicha institución, las que tenían que cumplir determinados requisitos.

El Secretariado de la Central de Trabajadores de Cuba acordó que en el centro de trabajo donde existieran trabajadores sin el sexto grado se organizaran aulas lo mismo en un garaje, en el patio, debajo de un árbol, en una escalera del centro y hasta en los camiones que trasladaban a los cañeros a sus albergues.  Aunque parece irreal, fue así. Se facilitaba que los trabajadores estudiaran en su mismo centro laboral al terminar o al empezar su labor para que así no se les dificultara  trasladarse a un centro docente.

La otra situación a resolver eran los maestros, por lo que se procedió a hacer un llamado a los trabajadores que tenían un nivel secundario o superior, para desempeñarse como maestro voluntario en su centro laboral. La respuesta fue efectiva y su preparación para lo que impartirían la siguiente semana se realizaba el sábado, representando un gran esfuerzo. El examen de tener los conocimientos para ser aprobado el 6to.grado lo efectuó el Ministerio de Educación.

Toda la estructura de los sindicatos priorizó el  cumplimiento de esta tarea. Se formó un equipo a nivel nacional que recibía el reporte de los resultados de la actividad.  Los resultados más sobresalientes, por sindicato, por municipio o provincia, se daban a conocer por la Televisión o por los programas de radio.  El pueblo entero se enteraba.

Un millón de trabajadores alcanzaron el 6to.grado, pasando esfuerzos de atender menos a la familia, de dormir menos, así como de descansar. Siguieron el mismo camino la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la Federación de Mujeres Cubanas, abarcando la comunidad. Esta esforzada labor se cumplió en aproximadamente cinco años.

Esta hazaña representó que se daba un paso más para elevar la calificación de la población, lográndose por la amplia participación de pueblo, dando respuesta a los llamados de Fidel.

A esta batalla le siguió la del 9no.grado, organizando programas y horarios por el Ministerio de Educación que facilitaran el estudio. Las condiciones para seguir un nivel de obrero calificado, técnico medio, se habían sentado. Los años siguientes las estadísticas mostraban la incorporación al estudio en los distintos niveles de los trabajadores.

El avance del proceso revolucionario, guiado por Fidel, se ha caracterizado por acciones masivas, como la Batalla por el 6to.grado, donde la comprensión y participación del pueblo ha sido determinante.

* MSc. Martha Eugenia López Villeda, mexicana, incorporada al proceso revolucionario cubano desde 1955, ha escrito varios libros.

(1)Reseña del XIII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba. Pág. 135

Tomado de Razones de Cuba

Universidad de Las Tunas
Alexis Ruíz Mulet

Alexis Ruíz Mulet

Profesor del departamento de Comunicación Institucional.

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